En un informe recientemente publicado por los especialista de la Unidad de Información Financiera (UIF), una unidad del Departamento de la Autoridad de Supervisión Financiera de Corea del Sur, se llego a la conclusión de que: los terroristas prefieren usar los servicios bancarios tradicionales a usar los sistemas de criptomonedas. Las declaraciones de la UIF, van en consonancia también con una investigación anterior, sostenida por el Congreso de Estados Unidos, y de la Europol.
Los hechos se centran en el anonimato y privacidad que el Bitcoin y las criptomonedas pueden ofrecer , gracias a su alta integración con la criptografía. Dicha capacidad le ha valido a los detractores de las criptomonedas, para hacer declaraciones como que las criptomonedas sirven para apoyar a la financiación de grupos terroristas. Una declaración que a primera vista luce certera, puesto que la privacidad y el anonimato invita a los terroristas a usarlas, para llevar acabo sus actividades. Pero una mirada más profunda del caso, nos devela una realidad completamente distinta: los terroristas no usan criptomonedas para estos casos, prefieren los servicios bancarios y el pago en efectivo para tales acciones.
En tal sentido la Unión Europea, ha levantado procesos para que la identidad de los usuarios de wallets vean retenidas su identidad y los datos de afiliación a la misma por hasta 10 años. Todo ello bajo el pretexto de «lucha contra la financiación terrorista». Sin embargo, los estudios de la UIF, el Congreso de Estados Unidos y la misma Europol, echan por tierra ese pretexto.
Si bien la Unidad de Información Financiera de Corea del Sur (UIF), comenta que: «los bancos tienen mejores sistemas para contener el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, su vulnerabilidad se debe al gran tamaño del sector bancario y las características naturales de sus productos y servicios». Estos servicios que van desde las finanzas comerciales, el servicio de administración de efectivo y las operaciones de cambio, son lo que resultan un paraíso para los terroristas. Puesto que les permite manejar de forma más abierta, las inmensas sumas de dinero necesarias para sus acciones terroristas. Acciones que van desde compra de armas, manipulación de gobiernos, entes internacionales y blanqueo de capitales.
La privacidad y el anonimato no lo es todo…al menos para los terroristas
La investigación también encontró que pese al nivel de privacidad y anonimato que ofrecen las criptomonedas, los terroristas evitan usarlas. No por que sean difíciles o poco seguras, sino porque ya existe una estructura enquistada en la red bancaria y sus beneficios, especialmente el acceso a dinero en efectivo.
Esta misma conclusión la obtuvo el estudio del Congreso de los Estados Unidos y Europol. En el mes de septiembre, ambos estudios confirmaron, que el efectivo sigue siendo la forma más popular de pago terrorista. El dinero en efectivo simplemente promete el más alto anonimato. Rastrearlo requiere un enorme esfuerzo y dado el entramado financiero mundial resulta imposible lograrlo, a menos que se diseñen costosos sistemas para tal fin. El estudio de Europol destaca que:
El uso de las criptomonedas por parte de grupos terroristas solo se traduce en transacciones de bajo nivel, pero financiación central aún proviene de los servicios bancarios y de transferencia de dinero tradicionales
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