El esperado anuncio del expresidente Donald Trump sobre nuevas medidas arancelarias no disipó las dudas que pesan sobre los mercados globales. Por el contrario, analistas advierten que podría marcar un nuevo pico de incertidumbre, en medio de una creciente presión sobre el comercio internacional y la estabilidad económica.
La declaración de Trump, programada para este miércoles, generó grandes expectativas sobre el rumbo que tomará la política comercial estadounidense en los próximos meses. Sin embargo, según expertos del sector financiero, la intervención no despejó interrogantes clave: ¿Qué países y sectores serán afectados? ¿Cuándo entrarán en vigor las medidas? ¿Qué excepciones se contemplan?
Durante marzo, los principales índices bursátiles registraron caídas significativas. El S&P 500 se contrajo un 5,75%, mientras que el europeo Stoxx 600 retrocedió un 4,18%, de acuerdo con datos del índice MSCI World. Esta tendencia bajista refleja el temor creciente a una escalada comercial, especialmente con la Unión Europea, que ya ha preparado represalias ante las acciones de EE.UU. sobre el acero y el aluminio.
Criptomonedas: ¿refugio ante la tormenta?
En contraste con los mercados tradicionales, el ecosistema cripto ha comenzado a captar la atención de inversores que buscan protegerse del ruido geopolítico. Si bien activos como Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH) también pueden experimentar volatilidad, su naturaleza descentralizada y su independencia de políticas gubernamentales los posicionan como instrumentos alternativos en tiempos de turbulencia.
Algunos analistas ven paralelismos entre esta coyuntura y momentos anteriores de crisis, como la guerra comercial entre EE.UU. y China en 2018, donde Bitcoin experimentó aumentos significativos de precio. En la actualidad, con la posibilidad de una nueva ola de medidas proteccionistas, no se descarta un comportamiento similar.
Además, el uso de stablecoins como USDT o USDC ha crecido como alternativa para mantener exposición al dólar sin depender del sistema bancario tradicional, lo cual puede ser estratégico ante eventuales distorsiones en el comercio internacional o restricciones financieras.
Los mercados, atrapados en el día a día
“Es extremadamente difícil valorar cualquier activo en este momento”, afirmó Ozan Ozkural, socio fundador de Tanto Capital Partners. Las contradicciones en el discurso político y la incertidumbre sobre posibles sanciones secundarias —como las relacionadas con el petróleo ruso o venezolano— han creado un entorno donde los inversores operan «hora a hora», según el gestor.
En este contexto, la tokenización de activos y los productos financieros descentralizados (DeFi) podrían ofrecer alternativas más ágiles y transparentes frente a los instrumentos tradicionales. Plataformas como Aave, Compound o MakerDAO permiten obtener rendimientos en tiempo real, sin intermediarios y con liquidez inmediata, algo valioso cuando los mercados financieros enfrentan bloqueos regulatorios o shocks externos.
Europa y el dilema de la innovación
Mientras EE.UU. mantiene una posición ambigua pero agresiva, la Unión Europea intenta equilibrar su respuesta comercial con el impulso a sectores clave. No obstante, su brecha en innovación tecnológica, especialmente en áreas como inteligencia artificial y blockchain, sigue siendo un desafío estructural.
En este punto, los proyectos de infraestructura blockchain promovidos por gobiernos y entidades privadas en Europa podrían jugar un rol estratégico. Iniciativas como EDIH (European Digital Innovation Hubs) o el European Blockchain Services Infrastructure (EBSI) buscan posicionar al continente en un ecosistema global cada vez más descentralizado y competitivo.
Aunque el anuncio de Trump era esperado como un punto de inflexión, los mercados no recibieron la certidumbre que anhelaban. En cambio, el escenario se torna más volátil y fragmentado, lo que abre un espacio relevante para los activos digitales. En medio del ruido político y financiero, la tecnología blockchain continúa su avance como una alternativa sólida para quienes buscan transparencia, resiliencia y autonomía financiera.